Desde la llegada de Instagram se instauró la historia como una forma de mostrar trabajo. Al menos a mí me ha servido muchísimo como una ventana para seguidores y curiosos. La contraparte son esos flyers digitales que piden los clientes que solo tienen cabida dentro del formato y soporte digital por la premura, lo rápido de llegar a más personas y la posibilidad de compartir repetidamente.
También, en diversos momentos diseñar continuamente me ha servido para mantenerme activo y de alguna manera esbozar ideas que voy anotando en las agenditas; unas funcionan, otras no tanto, pero cada gráfica es un experimento que nutre el criterio. Esos flyers y formatos verticales no son solo contenido pasajero; son el terreno donde pruebo ideas, ritmo visual y tipografía para después aplicarlos en proyectos con mayor estructura.





